• Regina González

Lo que no sabías sobre un gato esfinge


El gato esfinge, o gato egipcio como muchos erróneamente lo conocen, es de las razas que más llaman la atención por una notable característica: ¡no tienen ni un pelo!

Sin embargo, aunque de lejos parece que son completamente calvos, la realidad es que tienen una capa de pelo tan fina y pequeña que pasa desapercibida, como los “pelos” diminutos que encontramos en la cáscara de un durazno. Eso sí, a diferencia de otros gatos, un gato esfinge no tiene ni bigotes ni pestañas.


Contrario a lo que se cree, esta raza no proviene del antiguo Egipto, sino que se originó en Canadá alrededor de 1966. Surgió gracias a una mutación genética causante del nacimiento de gatitos sin pelo, y con el tiempo, se fueron cruzando estos animales para obtener la raza esfinge que hoy en día conocemos.


Personalidad y características


Un gato esfinge automáticamente llama nuestra atención gracias a sus grandes orejas, sus ojos brillantes y su piel llena de arrugas. Hay una gran variedad de colores, desde un color crema casi blanco hasta completamente negro. También los hay grises, manchados, rojizos y otras mezclas entre estos. Lo mismo pasa con los ojos, no hay un color característico, sino que puede variar.


Llegan a vivir entre 8 y 14 años y son altamente sociales, por lo que requieren de mucha atención. Son animales con mucha energía y muy amorosos, así que probablemente vayan a seguirte alrededor de la casa y siempre estar pendientes de lo que estés haciendo. Nunca perderán la oportunidad de acurrucarse en tus piernas para pedir cariños. Con una buena socialización, es una raza que puede convivir con otras mascotas y con niños, siempre y cuando se les enseñe el respeto y el trato adecuado.

Aunque también tienen fama de ser gatos “hipoalergénicos”, ten en cuenta que esto no es una verdad absoluta. Si bien hay menor probabilidad de que te causen alergias debido a la falta de una gran capa de pelo, siguen produciendo la sustancia culpable de ocasionar alergias.


Cuidados

En general, esta raza es bastante saludable, siempre y cuando se le den los cuidados adecuados. No presentan una gran cantidad de problemas genéticos, pero algunos pueden desarrollar afecciones cardíacas y enfermedad periodontal.


No te dejes engañar, debido a la falta de pelo, requieren de muchos cuidados especiales. De manera normal, la piel secreta grasas, que en otras razas son absorbidas por el pelo. Sin embargo, en un gato esfinge tienden a acumularse en la piel, por lo que es necesario darle un baño regularmente.


A diferencia de los gatos con pelo, la temperatura corporal de un gato esfinge tiende a ser un grado menor, así que debes procurar que no ande en lugares muy fríos o que siempre tenga una fuente de calor. Por lo mismo, el apetito de esta raza suele ser mayor, por lo cual debes prestar especial atención a su nutrición y asegurarte de que sea adecuada.



Recuerda, nunca adquieras una raza sin estar seguro de que se adapta a tu estilo de vida y tus capacidades. Siempre debes consultar a un Médico Veterinario para prepararte antes de recibir a tu nueva mascota.


13 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo