• Regina González

Los secretos del Sida Felino


El virus de inmunodeficiencia felina (VIF) es más común de lo que crees, y es el causante de la conocida enfermedad “sida felino”. Es de suma importancia debido a que debilita el sistema inmune de los gatos, dando paso a múltiples infecciones. Para estos gatos, hasta la bacteria, hongo o parásito más indefenso puede significar un riesgo, pues su sistema inmunológico no está apto para defenderse.


¿Cuáles son las formas de contagio?


Esta enfermedad se transmite principalmente por heridas causadas por una mordida de un gato infectado. Por eso, los gatos que salen a la calle sin supervisión son más propensos a contagiarse, ya que es más probable que lo muerdan en alguna pelea.

También, cuando una hembra se infecta durante el embarazo, puede transmitirla a sus gatitos.


Contrario a lo que se cree, es muy difícil que este virus se contagie mediante actividades cotidianas, como compartir un plato de agua o comida, jugar o acicalarse. Por eso, los gatos que viven dentro de casa tienen un menor riesgo de contagiarse.


¿Cuáles son los signos del sida felino?


Cuando el virus entra por primera vez al organismo, puede presentar una primera fase de infección, conocida como la fase aguda. En esta, los nódulos linfáticos pueden aumentarse de tamaño y el gato puede presentar fiebre, depresión y falta de apetito. Sin embargo, estos síntomas suelen ser confundidos con algún otro padecimiento.


Después de esta fase, entran en una fase asintomática, la cual puede durar desde unos meses hasta años. En este periodo, el virus va a replicarse lentamente dentro de las células, es por esto que no van a presentarse signos de enfermedad.


Aunque muchos gatos pueden quedarse en la fase asintomática durante toda su vida, sin embargo, otros pueden pasar a una fase en donde el sistema inmunológico esté altamente comprometido. Aquí, lo más común es que se desarrollen infecciones por otros microorganismos que no tienen nada que ver con el virus de inmunodeficiencia. Es muy común que los gatos infectados desarrollen infecciones crónicas en la piel, los ojos, el tracto urinario y el sistema respiratorio.


En los gatos infectados con el VIF, es muy frecuente que se presenten problemas dentales severos e inflamación de las encías. Además, son más propensos a padecer cáncer, pérdida de peso, diarrea constante, convulsiones, cambios de comportamiento y otros problemas neurológicos.


¿Tratamiento?


Desafortunadamente, no existe un tratamiento para el sida felino. Sin embargo, es posible que estos gatos vivan una vida normal y saludable, con los cuidados adecuados.


En un gato sano con el VIF, lo más importante es prevenir las infecciones secundarias por otros microorganismos y evitar que éste contagie a otros gatos. Sabiendo esto, es muy importante que un gato infectado acuda a consulta con el veterinario al menos cada 6 meses, para verificar su estado de salud y detectar cualquier problema de manera temprana. También, esterilizar a tu gata evitará que corra riesgo de quedar embarazada y transmitir el virus a sus gatitos.


Actualmente en México no existe una vacuna en contra del VIF.


¿Mi gato puede contagiarme?


No, hasta el día de hoy no existe evidencia de que un ser humano pueda infectarse con este virus. Aunque este virus es parecido al VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y tiene efectos parecidos, únicamente afecta a felinos.








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