• Regina González

¿Por qué mi perro es agresivo?


Cuando esto sucede, es normal preocuparse. Sin embargo, es muy importante encontrar el origen de este comportamiento para intentar corregirlo.


Debes saber que la agresión es uno de los comportamientos naturales de un perro, la cual busca lastimar (o al menos intentarlo) a un objetivo en específico. Esta conducta puede presentarse en diversas situaciones, pero lo más común es que suceda cuando el perro siente miedo o quiere proteger algo importante para él. Cada perro es diferente, por lo tanto sus motivaciones y miedos van a ser muy particulares, y es importante descubrirlas para entender y tratar el problema.

Cuando decimos que un perro es agresivo, podemos referirnos a muchas cosas. Existen una serie de comportamientos considerados como agresivos y estos suelen ir escalando, comenzando con amenazas y pueden terminar en un ataque. Algunos de estos son:


  • Gruñidos

  • Quedarse quieto y rígido

  • Pelo erizado

  • Ladridos

  • Enseñar los dientes

  • Mordidas






No todos los casos de agresión son iguales, se han clasificado diferentes tipos:

  • Miedo: ocurre cuando el perro se siente amenazado y no tiene la opción de escapar de aquello que lo asusta.

  • Territorial: cuando alguien más se acerca a un espacio que él considera su territorio, como la casa, el jardín, su cama, etc.

  • Protección de recursos: cuando se trata de defender aquello que tiene gran valor para él, como pueden ser sus juguetes, su comida e incluso su tutor o propietario.

  • Relacionada a conflictos: se da cuando el perro se encuentra en alguna situación en la que no se siente cómodo e incluso amenazado, como un castigo o la manipulación física.

  • Dolor: ocurre como resultado directo de un dolor intenso o malestar físico.


Aunque la agresión es parte de las conductas naturales de un perro, es importante saber diferenciar cuando esta agresividad pasa a ser algo anormal. Cuando un perro es agresivo de manera normal, suele estar asociado a una causa en particular y su reacción será acorde a la misma, siguiendo un patrón en donde comienza con una amenaza (como gruñir, erizar el pelo o enseñar los dientes) antes de atacar, con el fin de evitar lo último. En cambio, cuando hablamos de una agresión anormal, el perro suele actuar de manera impredecible y tener una respuesta exagerada en comparación al estímulo, por ejemplo, puede responder con una mordida a una simple caricia en la cabeza. Además, es menos probable que estos perros presenten conductas de amenaza, sino que pasan automáticamente a un ataque.


No hay una razón única por la cual la agresión se vuelva algo patológico, sino que puede depender de muchos factores, tanto genéticos como ambientales. El entorno en el cual se desarrolla el perro juega un papel muy importante en su comportamiento. Antes de intentar corregir sus conductas, debes conocer el porqué de ellas. Para eso, lo mejor que puedes hacer es conseguir asesoría profesional con un médico veterinario y un etólogo.



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