• Regina González

Todo lo que debes saber sobre la sarna en perros


Seguro has escuchado hablar de la sarna, también conocida como roña en perros. Pero, ¿sabes qué significa?


La sarna es una enfermedad en la piel ocasionada por pequeños ácaros. En los perros existen dos tipos: la sarna sarcóptica y la sarna demodécica.


Sarna sarcóptica


Es causada por el ácaro Sarcoptes scabiei, un parásito que se introduce debajo de la piel para dejar sus huevos y alimentarse. Este tipo de sarna es contagiosa, puede pasarse de un perro a otro o de un perro a un humano.

Los signos pueden presentarse entre 10 días y 8 semanas después de la exposición, y la infección se notará primero en ciertas zonas, como en el margen de las orejas, en el pecho, los codos y el abdomen. El principal signo que ocasiona este parásito es una comezón intensa, lo que llevará a que el perro se rasque, se muerda y se lama constantemente, teniendo como consecuencia la pérdida de pelo, enrojecimiento, lesiones y costras. En casos muy severos, junto con problemas de inmunosupresión, pueden presentarse infecciones bacterianas secundarias y pérdida de peso.


Sarna demodécica


Esta sarna es ocasionada por el ácaro Demodex canis. A diferencia de la sarna sarcóptica, este tipo de ácaro no es contagioso, pues es un habitante natural de la piel de cada individuo. Es decir, cada perro tiene sus propios ácaros, y estos no pueden pasarse a otro perro o humano. Suelen localizarse en los folículos del pelo y no causar daño alguno, pues su número es controlado. Sin embargo, cuando el sistema inmunológico del perro se ve comprometido, comienzan a proliferar, y es entonces cuando ocasionan un problema.


Los perros más susceptibles a padecer sarna demodécica son los cachorros con un sistema inmunológico débil, perros viejos, enfermos o maltratados, pues sus defensas se ven debilitadas. Es por esto que es muy común que los perros callejeros padezcan este tipo de sarna.


Los signos son, en casos leves, zonas localizadas del cuerpo sin pelo con la piel enrojecida y escamosa. En casos graves, suelen perder completamente el pelo (o en su mayoría), tener la piel enrojecida, inflamada, con infecciones secundarias y costras.


¿Cómo saber de qué tipo de sarna se trata?


Los signos que se presentan en casos de sarna son compartidos con múltiples enfermedades de la piel. Por eso, es importante acudir a consulta para que el médico veterinario pueda determinar de qué se trata.


La única manera de diagnosticarla, es mediante la observación directa del ácaro en el microscopio. Para eso, el veterinario tomará una muestra de la piel del perro por medio de un ligero raspado en ella. Con esta técnica, además de confirmar un diagnóstico de sarna, se puede saber de qué parásito se trata y con base en eso, establecer un tratamiento.


¿La sarna se puede tratar?


La respuesta es sí. Ambos tipos de sarna pueden tratarse. Se necesita curar la piel y poder controlar los parásitos. Es muy importante acudir a consulta con un profesional para determinar cuál es el mejor tratamiento, pues existen algunos “remedios caseros” que pueden ser dañinos para tu perro.


Para ambos casos, algunos de los tratamientos incluyen el recorte de pelo, baños medicados semanales y el uso de medicamentos orales y cutáneos. Es muy importante darle seguimiento al tratamiento de tu perro y continuar con él hasta que el veterinario te indique lo contrario, de esta forma obtendrás mejores resultados en menos tiempo.


Recuerda que la sarna sarcóptica es contagiosa, por eso, es muy importante contar con un diagnóstico certero para poder tomar acción y evitar la propagación del parásito en casa.


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