• Regina González

¿Tu perro come sus heces? 5 posibles razones


Todos los perros tienen hábitos extraños, como tomar agua del escusado o revolcarse en el lodo, pero comer popó se lleva el premio al más desagradable de todos y es la peor pesadilla de muchos propietarios. A esto se le llama coprofagia, y consiste en ingerir heces, ya sean las suyas, de otros perros o hasta de otros animales.


Aunque no lo creas, tu perro no come popó con la intención de molestarte. Hay muchas razones por las que se presenta coprofagia en perros, estas son algunas de ellas:


1.- Deficiencias nutricionales

Es una de las teorías más comunes. Al tener una dieta inadecuada, no se obtienen todos los nutrientes necesarios, por lo que tu perro puede buscarlos en otro lado, en este caso, en las heces.

2.- Comportamiento

Así es, el estrés, ansiedad o aburrimiento pueden traer comportamientos no deseados, como la coprofagia. Algunos perros lo hacen para llamar la atención de sus propietarios, ya que aprenden que al comer su popó, van a ir corriendo hacia ellos. También, al no contar con la suficiente estimulación mental, pueden buscar entretenimiento en las heces.

3.-Miedo al castigo

Cuando se utilizan castigos para “entrenar” al perro a no ir al baño dentro de la casa, suele comenzar a asociarlo con algo malo. De esta forma, tratan de “eliminar la escena del crimen” comiéndose sus heces para no ser castigados.

4.- Enfermedad

En ocasiones, la coprofagia es un indicador de que algo no está bien. Por ejemplo la presencia de parásitos y el síndrome de malabsorción, en donde el perro no absorbe todos los nutrientes presentes en el alimento y busca obtenerlos de otras fuentes. También algunas enfermedades que estimulan el apetito, como la diabetes, síndrome de Cushing o problemas en la tiroides.

5.- Le gusta el sabor

Sí, aunque no lo creas, a muchos perros simplemente les gusta el sabor y disfrutan comerse las heces. Otros pueden hacerlo simplemente por curiosidad o por copiar el comportamiento de otros perros.







¿Qué puedo hacer?


Muchas veces es difícil llegar a la verdadera razón del problema, pero existen algunas soluciones que puedes intentar.


Lo primero que debes hacer, es consultar con un médico veterinario para descartar algún problema fisiológico, y en caso de que lo haya, darle un tratamiento adecuado. Cuando se trata de un problema de comportamiento, lo mejor es llevarlo a una consulta etológica para corregirlo correctamente.

  • Como siempre, lo mejor es la prevención. Recoge las heces antes de que tu perro llegue a ellas. Además procura que no se alimente en el mismo lugar donde defeca.

  • Suplementos alimenticios: cuando se trata de un problema nutricional, el comportamiento puede disminuir suplementando algunos nutrientes como vitaminas o enzimas.

  • Existen algunos remedios caseros, que aunque no tienen bases científicas y deben ser consultados por un veterinario antes de realizarlos, pueden llegar a ser efectivos. Como poner pimienta o salsa picante en las heces, para que al perro no le gusten y eventualmente deje de comerlas. Otro es darle pequeños trozos de piña para que el sabor de las heces se vuelva más amargo y no busque consumirlas.

  • Procura que tu perro tenga suficientes juguetes para estimular su mente y mantenerlo ocupado, así como sacarlo a pasear, entrenarlo y jugar con él para que no se aburra.




No regañes o castigues a tu perro por comerse las heces, ya que eso puede ser contraproducente. Tampoco lo abandones o lo regales por hacerlo, si has intentado todo y nada funciona, consulta a un profesional.


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